La instrumentalización política del deporte

Durante las últimas clases hemos estudiado las relaciones que se establecen entre deporte, política e ideología, así como los elementos o características del deporte que más favorecen estas relaciones. Por un lado, hemos hecho un recorrido histórico para analizar la utilización que han hecho del deporte diferentes regímenes autoritarios durante el s. XX, con especial atención a la utilización que hizo el nazismo de los JJOO de Berlín en 1936, tema en el que os recomiendo profundizar con este interesante documental. Por otro lado, también hemos visto otros casos en los que el deporte se ha utilizado como herramienta de reivindicación y de oposición al poder establecido. Os dejo el artículo "El fútbol como instrumento sociopolítico: un arma de doble filo", que amplía información en este sentido. Además, en la clase práctica establecimos debates muy interesantes sobre todas estas cuestiones,  a través de 5 preguntas concretas en clave más actual. En esta entrada podéis continuar esos debates o comentar otras cosas que os hayan parecido relevantes del tema.


                                                                                                      

                                                          






Comentarios

  1. Después del debate que tuvimos en la clase práctica del martes, me quedé reflexionando con dos preguntas que me parecieron realmente interesantes.

    Es increíble como el deporte es capaz de influenciar tanto en la sociedad, sobre todo en los más jóvenes. Es por eso por lo que debemos aprovechar muy bien qué es lo que difundimos a través de los deportistas, ya que puede tener buenos resultados o graves repercusiones en las decisiones y opiniones de los ciudadanos.

    Por este motivo, creo que también el deporte, en este caso el fútbol, debe servir de ejemplo en el caso de Rusia e Israel. Si dejamos que ambas selecciones participen en el mundial, estamos dejando ver que no importan los problemas políticos que causen en el mundo. Por lo contrario, si prohibimos su participación, la población verá que realmente los actos tienen consecuencias y en mi opinión ayudaría a hacer un mundo más “justo”.

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  2. Como hemos analizado en clase, el deporte no es un fenómeno aislado, sino una herramienta de ingeniería social, política y económica. El caso de las Olimpiadas de Berlín 1936 es el ejemplo perfecto de esto, como la organización y la estética pueden intentar blanquear todo un régimen ideológico; profundizando más en el caso y gracias al libro Citius, altius, fortius, Hitler en un primer momento no fue quien quiso celebrar los Juegos Olímpicos del 1936, tras la adjudicación de Alemania como anfitriona del evento antes de que los nazis llegaran al poder, posteriormente al llegar al poder Hitler, quien tenía un desprecio internacional vió esto como un malgasto económico y riesgo de derrota aria. Sin embargo, más tarde fue convencido de que esta celebración podría ser toda una propaganda nazi internacional, siendo una gran oportunidad para el régimen.

    Esta arma de doble filo pienso que todavía sigue vigente a día de hoy, a pesar de no ser mayoritariamente un poder dictatorial en el mundo, el control lo ejercen de otras maneras, una de ellas como ya hemos visto con el uso del deporte, desviando la atención de problemas estructurales políticos y demás fallos y negligencias del sistema.

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  3. Después de lo que hemos visto en clase sobre este tema, me he dado cuenta de que el deporte no es tan “inocente” como parece. Muchas veces lo vemos como algo para entretenernos, pero en realidad puede tener bastante carga política detrás. Un ejemplo claro es el de los JJOO de Berlín en 1936, donde más que el deporte en sí, lo importante era la imagen que quería dar el país al resto del mundo.
    Lo que me parece interesante es que no es algo que pasara solo antes, sino que sigue ocurriendo hoy en día, aunque de forma más disimulada. Muchas veces los países utilizan el deporte para mejorar su imagen o para tapar otros problemas, y nosotros no nos damos cuenta porque estamos centrados en el partido o en la competición.
    También creo que el deporte tiene otra cara, que es cuando se usa para revindicar cosas. Hay deportistas que aprovechan su visibilidad para lanzar algún mensaje que saben que lo va a ver mucha gente, o para denunciar situaciones, y eso demuestra el impacto que tiene en la sociedad. No todo es manipulación, también puede ser una herramienta para generar cambios.
    Sobre el tema de si ciertos países deberían competir o no, a mí personalmente me genera muchas dudas. Entiendo que se quiera mandar un mensaje o tomar medidas, pero al mismo tiempo los deportistas no siempre tienen la culpa de lo que hace su país. Aun así, es verdad que permitirles competir como si nasa también puede dar una sensación rara, porque se podría interpretar como si todo diera igual.
    En general este tema me ha hecho ver el deporte de otra forma. Ahora pienso que no es solo un juego, sino algo que está bastante conectado con la sociedad y que puede influir más de lo que parece.

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  4. Quería seguir con lo que comentaban Andrea y Marta sobre si se debería prohibir jugar a países como Rusia o Israel. Entiendo el punto de Andrea de que hay que dar ejemplo, pero yo comparto más las dudas de Marta. El problema no es solo que los deportistas paguen por culpa de sus gobiernos, sino la hipocresía de la FIFA o el COI. Siempre repiten que no hay que mezclar deporte y política cuando les interesa proteger a países con dinero, pero luego sancionan rápido si la presión internacional les obliga. El artículo explica que es un arma de doble filo, decidir quién participa y quién no ya es una decisión totalmente política.

    Por otro lado, Rubén ha comentado cómo Hitler usó los Juegos de Berlín en 1936 para lavar su imagen desde el poder. Pero basándome en el mismo artículo de antes, creo que lo bueno es que el deporte también funciona al revés, sirve para la resistencia. Al ser un escaparate tan grande, es el lugar perfecto para que los deportistas se planten y denuncien injusticias sociales ante todo el mundo.

    En resumen, creo que la frase de que el deporte y la política no se deben mezclar es una gran mentira. El deporte mueve a las masas y siempre va a tener esa carga política, ya sea porque los de arriba lo usan para tapar sus problemas, como vimos en la dictadura, o porque los deportistas lo aprovechan para hacerse escuchar.

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  5. Tras leer el artículo y los comentarios de mis compañeras, personalmente creo que todo depende del uso que se le dé. El deporte en sí no es el problema, sino quién lo controla y con qué intención. Como comenta Andrea, el deporte hoy en día tiene una influencia grandísima y sobre todo en los jóvenes. Por esto mismo es importante cuidar lo que se difunde a través de la imagen de los deportistas y los eventos deportivos, porque al igual que puede ser una gran herramienta para concienciar a la gente de temas positivos e importantes, también puede repercutir de manera negativa en las personas generando polémicas y controversias. Por esto mismo, el artículo se refiere al deporte como un “arma de doble filo”. El deporte no es neutral, puede ser manipulación o ser expresión social.
    Por otro lado, respecto a si ciertos países deberían competir o no, como dice Marta es un tema que puede llegar a generar ciertas dudas. Cierto es que, es comprensible que se quiera enviar un mensaje y una de las formas más visibles sea esta. Sin embargo, como comenta mi compañera, creo que los deportistas no tienen por qué sufrir las consecuencias de las medidas que toman sus gobiernos. Al final es su trabajo y el deporte no deja de ser algo que, en principio, debería unir a las personas más allá de la política.
    Aun así, también es verdad que mantener esta separación deporte-política es difícil, porque el deporte tiene una gran carga simbólica y representa a países enteros, no solo a individuos. Por eso no puedo adoptar ninguna postura fija sobre este tema, ya que ninguna es totalmente justa y siempre va a generar debate.

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  6. Creo que el deporte y la política siempre han estado mucho más relacionados de lo que parece. Muchas veces pensamos que el deporte solo es entretenimiento, competición o espectáculo, pero en realidad también se ha usado como una herramienta de poder y de influencia social. Un ejemplo muy claro fueron los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, donde el régimen nazi utilizó el evento para dar una imagen de grandeza, control y superioridad ante el mundo. Ahí se ve perfectamente cómo el deporte puede servir como propaganda política.

    Pero no siempre se usa con ese objetivo, también ha sido una forma de protesta y de reivindicación. Muchos deportistas y equipos han aprovechado su visibilidad para denunciar injusticias sociales, racismo o desigualdades. El fútbol, por ejemplo, mueve a millones de personas y por eso tiene un impacto enorme en la sociedad, tanto para unir como para dividir. Por eso se dice que puede ser un arma de doble filo.

    Personalmente, creo que es imposible separar del todo deporte y política, porque al final el deporte forma parte de la sociedad y refleja muchos de sus problemas y conflictos. Lo importante es entender cuándo se utiliza para manipular y cuándo sirve realmente para dar voz a causas importantes.

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