La 'salvación' del Valencia CF: Peter Lim


 Autores:

-Hugo Expósito Sarrión
-Hugo Expósito Domingo
-Raúl Parras
-Ivan Spinoza
-Ian Montesinos


1. Introducción: La evolución histórica del deporte 

El deporte actual tiene su origen en la Inglaterra de la Revolución Industrial, cuando la actividad física empezó a ser reglamentada y pasó de ser un pasatiempo amateur y educativo a convertirse en un espectáculo para las masas. Aunque en sus inicios prevalecía un ideal pedagógico y generoso, la inevitable popularización de deportes como el fútbol obligó a hacer un cambio hacia el profesionalismo. Este cambio histórico no sólo estableció los cimientos de las estructuras actuales, sino que también propició un cambio gradual en la naturaleza del juego.

Esta evolución ha resultado en la completa mercantilización del deporte moderno, estableciéndose como una industria mundial en la que los intereses económicos suelen tener más peso que la identidad social. La situación actual del Valencia CF, bajo la administración de Peter Lim, es un caso ejemplar de esta tendencia. Este caso muestra las tensiones entre el modelo de negocio transnacional y la profunda tradición cultural de una institución con más de cien años. Este trabajo estudia de qué manera la transición del romanticismo a la mercantilización deportiva ha generado contextos de desconexión social como el que experimenta el club valencianista.


2. El nuevo modelo de negocio: El Fútbol Moderno 

Si nos paramos a pensar en cómo ha evolucionado el fútbol en las últimas décadas, es evidente que ha dejado de ser un simple deporte para convertirse en una industria que mueve cantidades locas de dinero a nivel global. El cambio que más marca esta etapa contemporánea es, sin duda, el paso de los clubes de socios de toda la vida a las Sociedades Anónimas Deportivas (S.A.D.). Antes, los clubes funcionaban más como asociaciones sin ánimo de lucro, donde la masa social era la que realmente cortaba el bacalao y era dueña de la institución. Pero claro, a finales de los 80 la situación era insostenible: el fútbol español arrastraba un "pufo" enorme, una deuda brutal con Hacienda y la Seguridad Social que el Estado ya no podía pasar por alto.

Para intentar arreglar este lío y profesionalizar la gestión, se sacó adelante la Ley del Deporte de 1990. Básicamente, se obligó a la mayoría de los clubes a convertirse en empresas para que los directivos tuvieran que responder con su propio patrimonio si las cuentas no cuadran. Fue una forma de forzar la mercantilización del fútbol, aunque hubo cuatro excepciones que pudieron demostrar que sus cuentas estaban saneadas y se libraron de la quema: el Real  Madrid, el FC Barcelona, el Athletic Club y el CA Osasuna. A día de hoy, estos cuatro siguen siendo los únicos que conservan su estructura original de socios.

Toda esta movida legal fue la que puso la alfombra roja a lo que hoy conocemos como el fenómeno de la "unipropiedad". Al principio, las acciones de las S.A.D. solían estar repartidas entre pequeños inversores de la ciudad, pero con el tiempo y las sucesivas crisis económicas, ese capital ha acabado concentrado en manos de grandes magnates o fondos de inversión extranjeros. Al final, el club deja de ser algo que pertenece a su comunidad para ser controlado por gente que, muchas veces, no tiene conexión con el equipo. En este modelo, la lógica financiera manda sobre el sentimiento o la identidad cultural, priorizando el negocio a largo plazo por encima de lo que pase en el césped cada domingo.

Lo peor de este sistema es que el aficionado pierde casi todo su peso en la toma de decisiones. Al no haber mecanismos reales de voto, el seguidor pasa de ser alguien que participa en la vida del club a ser un simple cliente que consume un producto de entretenimiento. Que el futuro de una entidad histórica se decida en despachos a miles de kilómetros genera una desconexión y un desarraigo que se nota muchísimo en la grada. Esta ruptura total entre el negocio transnacional y el romanticismo de toda la vida es, básicamente, el escenario que explica perfectamente casos como el de Peter Lim en el Valencia CF.


3. Estudio de Caso: La llegada de Peter Lim al Valencia CFV 

Para entender la situación actual del Valencia CF además de la situación en el campo hay que analizar la transformación de su modelo de propiedad. Este caso es el mejor ejemplo de cómo una Sociedad Anónima Deportiva (SAD) puede pasar de un control social a un modelo de gestión externa y globalizada.

3.1 Contexto de la compra: ¿Por qué se vendió el club?

La venta del Valencia en 2014 no fue algo que la afición quisiera por gusto, sino que fue una salida de emergencia por la situación límite que vivía la entidad ya que el club tenía una deuda insostenible con Bankia que no podía pagar, lo que le puso en una situación de quiebra técnica. A esto se le sumó el problema del nuevo mestalla, las obras del estadio llevan años paradas y el club no tenía recursos para terminarlas ni para mantener el viejo Mestalla. La Fundación VCF era la máxima accionista, no podía devolver los préstamos vinculados a las acciones, lo que obligó a buscar un inversor que pusiera dinero fresco. En ese momento, Peter Lim apareció como la única opción viable para evitar la desaparición o el embargo del Valencia CF.

3.2 Objetivos iniciales de la adquisición y responsabilidades económicas/legales

Cuando Meriton Holdings (la empresa de Lim) compró el club, se presentaron una serie de promesas que generaron mucha ilusión, aunque luego la realidad ha sido distinta. Planearon un saneamiento de la deuda con el objetivo legal prioritario de reestructurar los pagos con los bancos para que el club fuera viable económicamente a corto plazo. Hubo una inversión en la plantilla prometiendo invertir en fichajes de nivel para que el equipo volviera a competir de forma fija en la Champions League y así generar ingresos por televisión y patrocinios. También se comprometieron con la infraestructura, uno de los puntos legales más importantes de la venta era el compromiso de terminar el Nuevo Mestalla y dar una solución al patrimonio del club.

3.3 La aplicación del modelo de negocio global en un club local

En un club marcado por un carácter con sentimiento llegó un modelo extranjero sin sentimiento hacia el club y enfocado en ganar dinero. 

Hay una gestión a distancia, se ha implantado un modelo donde las decisiones importantes se toman en Singapur, lejos de Valencia, esto provoca una desconexión total con la masa social y los socios. El modelo trading de jugadores, en vez de buscar un bloque sólido a largo plazo, el modelo se centra mucho en la compraventa de jugadores (activos) para cuadrar balances. Priorizando el beneficio económico sobre el rendimiento deportivo. El impacto en el rendimiento, esta gestión ha provocado que el Valencia pase de ser un fijo en Europa a sufrir por el descenso. Tratando al club solo como una empresa de activos financieros sin invertir casi en el área deportiva (los resultados acaban cayendo) como demuestran los datos de las últimas temporadas.


4. Análisis de la gestión: Estabilidad vs. Riesgo

La comparativa de los últimos 24 años refleja una caída drástica en la competitividad del club:

  • Rendimiento Histórico: De las 7 peores temporadas en toda la historia del Valencia CF, 5 han ocurrido bajo el mandato de Peter Lim.

  • Presencia en Europa: * Era Pre-Lim (2002-2014): Éxito constante con 10 de 12 clasificaciones europeas (6 de ellas a Champions League).

  • Era Meriton (2014-Actualidad): Desplome total con solo 3 de 12 clasificaciones europeas.

En conclusión, el club ha pasado de ser un fijo en la élite europea a firmar sus peores registros históricos de forma recurrente.

Consecuencias de la gestión: Desconexión social y crisis de resultados.

La gestión de Peter Lim en el Valencia CF, a través de su empresa Meriton Holdings, ha transformado un club histórico en una entidad sumida en una decadencia estructural. En el ámbito deportivo, la crisis de resultados es alarmante: el equipo ha pasado de competir habitualmente en la Champions League a luchar por la permanencia en los puestos bajos de la tabla. Esta situación es fruto de una desinversión sistemática, la venta constante de los activos más valiosos en los últimos años (como Guedes, Ferran Torres o Carlos Soler) sin reinversiones equivalentes y la falta de un proyecto deportivo coherente, lo que ha reducido drásticamente la competitividad del club.

Paralelamente, se ha producido una fractura social absoluta entre la propiedad y la afición. La desconexión es total debido a la opacidad en la toma de decisiones, el incumplimiento de las promesas sobre la finalización del Nou Mestalla y una actitud de hermetismo que ha incluido el cierre de comentarios en redes sociales y el veto a voces críticas en su momento o incluso el cierre de la famosa grada de animación “Curva nord”. El sentimiento de desafección ha dado paso a una protesta activa y masiva bajo el lema "Lim Go Home", donde el valencianismo denuncia la pérdida de identidad de una institución que, bajo el mando de Meriton, parece haber pasado de ser un club de fútbol a un mero activo financiero descuidado.


5. Conclusiones

-Consecuencias de una gestión económica deficiente.

Úbeda Colomer y Molina Alventosa (2014) sostienen que en el caso del Valencia CF, encontramos un claro ejemplo de una mala gestión económica en un club moderno, ya que, más allá de resultados deportivos o de los fichajes realizados, los proyectos de creación de un nuevo estadio han sido siempre desproporcionados y financiados sobre expectativas irreales del mercado inmobiliario. Por ello, el estallido de la crisis sumado a la intervención de instituciones públicas, no ha hecho más que agravar la situación. Todo esto, ha derivado en la pérdida de control del club, donde ya hemos visto, se prioriza la venta de activos sobre el rendimiento deportivo, derivando en la venta a un inversor privado. En conjunto, el club se presenta como un caso representativo de los riesgos del fútbol mercantilizado, donde se acaba alejando al equipo de su identidad social.

- La ‘airbenización’ del fútbol.

La situación del Valencia CF también puede analizarse desde el concepto de “airbenivización” desarrollado por Vicente Molins en su obra Club a la fuga. Este término hace referencia a la transformación de los clubes de fútbol en productos orientados al consumo global, de forma similar a lo ocurrido con plataformas como Airbnb en el ámbito turístico, donde se prioriza la rentabilidad económica frente al arraigo local. En el caso del Valencia CF, este proceso se traduce en una progresiva desvinculación entre el club y su entorno social, en la que la afición pasa a ocupar un papel secundario frente a inversores, intereses comerciales y estrategias de mercado. Así, el club deja de concebirse como una institución representativa de una comunidad para convertirse en un activo dentro de una lógica empresarial global, reforzando la idea de que la mercantilización del fútbol no solo afecta a la gestión económica, sino también a la identidad y función social de los clubes.

- Síntesis de la decadencia del club bajo este modelo.

Decadencia del Valencia y planificación bajo Lim; donde podemos encontrar información sobre la venta de jugadores claves constantemente sin una reinversión equivalente en sustitutos, la improvisación en fichajes, con datos, como los 66 fichajes desde 2014, muchos de ellos con las temporadas empezadas y esperando al último día de mercado y una clara prioridad por mantener un equilibrio financiero por encima del éxito deportivo.

El valencianismo sale a la calle contra la gestión de Lim (El País); el valencianismo lleva manifestándose en contra de la propiedad desde el año 2022, criticando que el club se gestione como un activo financiero más, en lugar de como un club que supone el sentimiento de muchos aficionados. (Tenemos que entender que comprar un club es un acuerdo en el que tú debes ganar dinero pero siempre respetando al aficionado que es una fuente de ingresos clave para el club). Además de una perdida de prestigio institucional desde 2014

El propietario más infame de La Liga – reportaje sobre Lim; Decisiones deportivas polémicas, como destituir a Marcelino tras ganar la Copa o Bordalás tras llegar a una final, mientras que hoy en día se mantienen en el cargo para no pagar sus finiquitos. (Si el Valencia CF despidiese a Carlos Corberán, estaría pagando a 3 entrenadores al mismo tiempo). No es por mérito, es por negocio.                                           Dirección distante y ausencia del propietario en el club. Las visitas de Peter Lim han sido muy escasas, siendo la última hace ya más de 6 años, limitándose a partidos en los que el club se juega más a nivel económico que deportivo. (Clasificación como 4º, antes que una final de Copa).

- Reflexión final sobre el futuro del fútbol negocio vs. el fútbol de los aficionados.

El conflicto entre el fútbol como negocio y el fútbol como expresión social y cultural de los aficionados se ha consolidado como uno de los grandes debates del deporte contemporáneo. En las últimas décadas, el fútbol ha experimentado un proceso progresivo de mercantilización, transformándose de una práctica vinculada a la identidad local y la comunidad en una industria global altamente rentable. La entrada de inversores privados, fondos de inversión y grandes capitales internacionales ha impulsado este cambio, orientando la gestión de los clubes hacia criterios principalmente económicos, donde la rentabilidad y la expansión de marca predominan sobre los valores tradicionales del deporte.

Este proceso ha llevado al fútbol a adoptar un rumbo claramente alineado con el modelo empresarial, en el que los clubes son concebidos como activos financieros susceptibles de generar beneficios. En este contexto, decisiones deportivas, institucionales e incluso simbólicas (como cambios de escudo, precios de entradas o deslocalización de partidos) responden cada vez más a intereses comerciales. Como consecuencia, se produce una progresiva desvinculación entre el club y su afición, que ve cómo su papel pasa de ser el núcleo del proyecto a convertirse en un consumidor más dentro del sistema.

Sin embargo, resulta innegable que la inversión privada ha permitido un crecimiento sin precedentes en términos de infraestructuras, profesionalización y alcance global del fútbol. Esta realidad plantea una paradoja: mientras los aficionados siguen siendo el principal motor emocional, cultural y social del deporte, el sistema  económico actual depende cada vez más de capital externo para sostener su expansión y competitividad.

Por ello, el futuro del fútbol parece orientarse hacia un escenario en el que será difícil revertir completamente esta tendencia hacia el “fútbol negocio”. Más bien, el desafío residirá en encontrar fórmulas que permitan compatibilizar la sostenibilidad económica con la preservación de la identidad, la participación y los valores que históricamente han definido a los clubes. 

En última instancia, el riesgo no es solo la pérdida de competitividad deportiva, sino la transformación del fútbol en un espectáculo desvinculado de la comunidad que le dio origen.


6. Referencias bibliográficas

- Úbeda Colomer, J., & Molina Alventosa, J. P. (2014). El control del balón de oro: crónica crítica sobre la mercantilización del fútbol.

- Molins, V. (2023). Club a la fuga. Barlin Libros.

- Rodríguez, J. (2025, agosto 6). Decadencia del Valencia: planificación bajo Lim condena al club. El Español. https://www.elespanol.com/deportes/futbol/20250806/decadencia-valencia-abocado-luchar-evitar-descenso-planificacion-lim-condena-club/⁠

- Torres, D. (2021, mayo 8). El valencianismo sale a la calle furioso contra la gestión de Peter Lim. El País. https://elpais.com/deportes/2021-05-08/el-valencianismo-sale-a-la-calle-furioso-contra-la-gestion-de-peter-lim.html⁠

- Conrado, J. (2023). El propietario más infame de La Liga. Diario AS. https://as.com/futbol/primera/el-propietario-mas-infame-de-la-liga-n/⁠

- Rafael Escrig. (2018). EL FÚTBOL POPULAR EN ESPAÑA. YouTube.


Comentarios

  1. A mí me ha parecido muy interesante y oportuna la exposición de mis compañeros sobre el Valencia CFy su trato actual, por lo que voy a hablar de ellos.
    Me ha gustado mucho como han relatado la evolución del fútbol, evolucionando hasta profesionalizarse el deporte y, donde los clubes al principio eran de los socios y después eso fue modificando con el tiempo.
    También, me ha gustado la manera en la que relatan la situación en la que se encontraba el club en 2008 con la crisis inmobiliaria y, las promesas que hace Peter Lim acerca del plan que va a llevar a cabo para completar su salvación e impulsarla a seguir participando en Europa.
    A partir de ahí, los compañeros muestran una serie de datos, como por ejemplo, las millonadas que consigue el equipo en ventas pero luego no realiza fichajes, o, el problema que sería despedir al actual entrenador ya que estaríamos pagando a tres a la vez.
    Me parece que todo esto demuestra a la perfección lo visto con el tema de hoy, un mundo donde ya no existen esos jugadores como Edmundo Suarez, jugadores que amaban el club y la afición los amaba a ellos, ahora solo existen jugadores que se ven como simples valoraciones de dinero y son propiedades de la publicidad y del marketing que se dan sobre ellos.
    Es decir, para mí, este caso demuestra como cada vez el fútbol se aleja del aficionado y se acerca más al mundo empresarial, dejando al club en la situación en la que está y llevándolo desde la otra punta del mundo como si de algo superficial se tratara.

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  2. Como aficionado del Valencia CF desde pequeño, este tema lo he vivido muy de frente en la última década y de hecho, jornada tras jornada. Evidentemente, no es lo mismo hablar de la mercantilización del fútbol en general que vivirlo con tu propio equipo.
    A mí lo que más me choca es cómo ha cambiado el club en estos años. Antes el Valencia era un equipo que competía en Europa con una identidad muy clara, llegando a 2 finales de la máxima competición hace tan solo 2 décadas mientras que ahora cada temporada es un ruego y sufrimiento por no descender de la máxima categoría.
    Esto se debe a que ahora muchas veces da la sensación de que es más una empresa que un club ya que las decisiones se toman más pensando en el dinero que en lo que pasa en el campo, y eso al final se nota.
    Pero más allá de los resultados, lo que de verdad se nota es la desconexión con la afición. El fútbol siempre ha sido algo muy de sentimiento, de pertenencia, y ahora muchas veces parece que eso no cuenta. Ves que todo se decide desde fuera, sin tener en cuenta a la gente que está ahí cada fin de semana, y eso acaba quemando.
    En mi opinión, el Valencia es un ejemplo bastante claro de lo que está pasando en el fútbol actual. El dinero es necesario, está claro, pero cuando todo gira en torno a eso, el club pierde parte de lo que lo hacía especial. Y al final, eso es lo que más duele como aficionado: el hecho de que se ‘manche’ el fútbol y se deje de vivirlo.

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  3. Para empezar, estoy muy de acuerdo con lo que dice el primer compañero sobre cómo el fútbol se aleja de los aficionados para acercarse a un mundo empresarial frío.

    Sin embargo, me gustaría dar otro punto de vista ya que muchas veces centramos todas las críticas en Peter Lim, pero creo que él no es la causa original del problema, sino que es el resultado final de una serie de errores que vienen de mucho antes. Como han explicado los compañeros, la mercantilización y la crisis del Valencia no empezaron con la llegada de Lim en 2014. El desastre empezó por una gestión local basada en proyectos demasiado ambiciosos, como el Nou Mestalla, que se financiaron sobre expectativas inmobiliarias que eran irreales. Cuando estalló la burbuja y la deuda con los bancos incrementó, el club estuvo a punto de quebrar. A veces nos quejamos de los inversores extranjeros, pero olvidamos que suelen ser la única salida cuando la propia gestión del club lo arruina por intentar vivir por encima de sus posibilidades reales.

    Al verse obligados a convertirse en Sociedades Anónimas Deportivas con la Ley de 1990, los aficionados perdieron el control real y pasaron a ser sólo clientes. Se nota que los propietarios actuales gestionan el club desde Singapur con la misma frialdad con la que un empresario gestiona unos pisos turísticos sin importarles el impacto que pueda causar en la ciudad y en los aficionados.

    Al final como aficionados exigimos que nuestro equipo juegue en la Champions y haga grandes fichajes, pero mantener ese nivel en el fútbol requiere cantidades de dinero altísimas que casi siempre vienen de inversores extranjeros que no tienen un sentimiento real por el club. Casos como el del Valencia nos demuestra que cuando las deudas te obligan a entregar las llaves de tu club a este fútbol negocio, el mayor miedo ya no es bajar a segunda división, sino dejar de existir emocionalmente para la comunidad que te fundó.

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  4. Josep Manuel LLuch Domenech3 de abril de 2026 a las 9:02

    Creo que este caso del Valencia CF refleja bastante bien cómo ha cambiado el fútbol en los últimos años. Antes, los clubes estaban mucho más ligados a su ciudad y a su gente, mientras que ahora parece que muchas decisiones se toman pensando únicamente en números. No es solo una cuestión de resultados deportivos, sino de identidad.
    También me parece interesante lo que se comenta sobre que la situación no empezó con Peter Lim, sino mucho antes, con una mala gestión y proyectos demasiado ambiciosos como el Nou Mestalla. Al final, cuando un club entra en una espiral de deuda, pierde capacidad de decisión y acaba dependiendo de inversores externos.
    Lo que más llama la atención es esa desconexión con la afición. El fútbol siempre ha sido sentimiento y pertenencia, pero cuando todo se convierte en negocio, el aficionado pasa a ser un espectador más. Y quizá ese sea el mayor problema: no solo se arriesga el rendimiento deportivo, sino también la esencia del club.

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    1. Creo que tu reflexión es bastante acertada, el Valencia CF refleja como el fútbol ha evolucionado a un papel más económico. Aunque muchos señalan a Peter Lim como el principal responsable, esta situación como dices, viene de mucho antes debido a una mala gestión y algunas decisiones demasiado ambiciosas. Es por todo esto que se produjo una pérdida de autonomía en el club, y este, pasó a depender de inversores externos. El gran ejemplo de está consecuencia es la desconexión de los aficionados, que dejan de sentirse parte del club, afectando a la esencia de lo que es el fútbol y perjudicando también el rendimiento deportivo.

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  5. Como valencianista que soy desde que nací, este artículo describe bastante bien una situación que llevo años viviendo de muy cerca. El cambio que ha sufrido el club no es solo económico, sino también deportivo y emocional.
    Hace no tanto, el Valencia era un equipo habitual en competiciones europeas, incluso peleando por la Champions y ganando ligas, mientras que ahora la realidad es muy distinta y mucho más inestable. Esto refleja cómo el modelo actual prioriza la rentabilidad por encima del rendimiento deportivo.
    Es verdad que la llegada de Peter Lim en 2014 fue una solución a la grave crisis económica y a la deuda con Bankia, pero el problema ha sido como se ha gestionado el club desde entonces. La toma de decisiones desde fuera y el modelo basado en la compraventa de jugadores han hecho que el equipo pierda competitividad.
    En definitiva, el artículo muestra cómo el fútbol moderno puede afectar negativamente a un club cuando se prioriza lo económico por delante de lo deportivo, algo que como aficionado del Valencia se vive con bastante frustración.

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  6. Gracias al trabajo de los compañeros creo que me he informado un poco más sobre la situación que está sufriendo el Valencia CF, ya que al no ser aficionado de este club no estoy tan informado.

    Ellos analizan muy bien como el Valencia CF ha pasado de ser una actividad social y educativa a ser un modelo de negocio global. Examinando el caso de las Sociedades Anónimas Deportivas, se ha visto la facilidad de entrada de capital extranjero, como el de Peter Lim, poniendo por delante el dinero antes que la cultura y tradición del club. Provocando una gran crisis económica y deportiva y la profunda desconexión social, donde los aficionados se sienten desplazados de su propio club.

    Por último, es interesante cómo plantean el conflicto ético entre el fútbol como negocio rentable y la necesidad de preservar la tradición de las instituciones históricas como en este caso, el Valencia CF.

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  7. Me ha parecido muy interesante esta exposición desde el punto de vista como alumno y como fan del Valencia y una elección acertada para hacer un trabajo así. Choca ver la diferencia tan clara de cómo un club puede cambiar tanto siendo dirigido por gente que se preocupa por continuar con el legado del equipo, con la historia y el amor al club y por otra parte siendo dirigido por grandes inversores millonarios que nunca han sentido conexión con el club y lo ven como un negocio más que mantener y tener ganancias propias.
    Cómo dicen gran parte de mis compañeros y con los que concuerdo a regañadientes, creo que tienen razón cuando se dice que el gran problema del Valencia viene de lejos a parte de la mala gestión de Peter Lim. Está claro que todo lo que se podía hacer mal, se ha hecho mal, como vender jugadores de calidad tras ganar la copa del rey o incluso regalarlos. Pero el gran problema del Valencia viene cuando se busca alcanzar lo inalcanzable, aunque la ambición sea buena, la avaricia no y los grandes proyectos que no se podían llevar a cabo porque se iba de las manos continuaban siguiendo adelante por buscar la grandaria del club de manera atropellada y eso llevó a buscar una solución al problema, una solución que resultó ser un problema mayor.
    Es triste ya que todo esto provoca crispación en la afición y un sentimiento de rabia y miedo por lo que pueda pasar a nuestro club, espero ver alguna vez al Valencia peleando una final de Champions ya que nunca pude verlo, que esté donde merece y que alguien con sentimiento por el club pueda coger ese cargo y solucionar los problemas del pasado.

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    1. Enrique Benito Tevar21 de abril de 2026 a las 3:49

      Lo primero al igual que mi compañero, felicitar al grupo por el trabajo realizado, me parece un tema muy interesante, tanto para los aficionados del valencia, como lo soy yo, como para el resto de alumnos, ya que muestra un ejemplo de como una mala gestión de un club puede afectar a mucha gente y a que ese mismo club, baje el nivel notablemente.

      Estoy de acuerdo con lo que comenta mi compañero Rubén en referencia a que el problema viene de lejos, pero considero, que pese a ese problema ya generado, la persona que compró el valencia podría haber gestionado muchísimo mejor la situación, y haber evitado la destrucción de un club histórico como el valencia, con años de nula inversión y de cargarse grandes proyectos deportivos, como cuando se ganó una copa y se entró en la máxima competición europea durante dos años consecutivos y se decidió tirar al entrenador y a media plantilla.

      Como aficiónalo duele mucho ver esta situación de mi club, y el nulo sentimiento por parte de la propiedad por este escudo, es un claro ejemplo del daño que pueden llegar a hacer los grandes fondos inversores que compran clubes de futbol sin un mísero sentimiento hacia ellos, ojalá algún inversor valenciano diera un paso hacia delante y salvara al valencia de esta nefasta situación.

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  8. Para empezar, me gustaría felicitar a mis compañeros por el gran trabajo realizado. Me ha gustado mucho la estructura que han seguido y como han tratado la problemática dentro del Valencia CF y toda la industria del deporte.
    Como aficionado del Valencia que soy, me he sentido muy identificado con todo el texto, pero en especial con las ideas de desconexión entre el club y la afición y la visión del equipo como un activo económico. Creo que estos factores eliminan parte de la esencia del fútbol, que es el respeto a la afición y luchar por obtener los mejores resultados.
    Creo que hablo por todos los seguidores del club cuando digo que la situación de desconexión e incapacidad de actuar sumado al pésimo rendimiento deportivo resulta en una elevada impotencia. Sin embargo, es tal el afecto de los aficionados que todas las semanas se reúnen unas 43.000 personas en Mestalla, siendo un 90% de la capacidad máxima.
    En conclusión, por muy mala que pueda ser la gestión de un club y lo mucho que se desprecie al aficionado promedio, este sigue cumpliendo su rol y sigue velando por el bien de su equipo.

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  9. Como valencianista y socio del equipo desde los 8 años, me ha llamado mucho la atención este tema y creo que es muy interesante para la gente que no esté muy informada.

    Aún recuerdo cuando el Valencia se jugaba entrar en champions, pasar a la siguiente ronda europea… Momentos en los que la gente aficionada al Valencia iba a Mestalla con una gran ilusión, actualmente la situación ha cambiado de forma importante, ahora la gente sigue apoyando al equipo pero hemos pasado de vivir noches europeas a pelear por no perder la categoría.
    Esto refleja muy bien cómo está la situación tanto económica como deportiva del club, y cómo ha cambiado la concepción de lo que es tener un equipo de fútbol.
    Esta situación se puede ver con otros equipos históricos de España como pueden ser el Sevilla, Zaragoza… Y la verdad es que esta concepción del deporte basada en sacar rentabilidad y tomarlo como un negocio, está haciendo bastante daño, tanto a clubes como aficionados.

    En definitiva, se muestra como el deporte actual es cada vez más meramente económico, y se pierde la pertenencia del club a los aficionados y ese sentimiento de una ciudad entera por conseguir hitos deportivos.
    Está claro que los aficionados seguirán luchando como han hecho hasta ahora por no perder al club de sus vidas, pero visto que no es suficiente, artículos y trabajos cómo este dan a conocer y conciencian a gente no tan aficionada al deporte para que pueda ayudar también a solucionar este gran problema del deporte actual.

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  10. Como valencianista y aficionado que siente los colores pienso que vuestra exposición ha estado muy bien planteada y que habéis sabido explicar de manera clara cómo el fútbol ha pasado de ser un deporte con identidad y sentimiento a convertirse muchas veces en un negocio. Me parece que habéis elegido muy bien el caso del Valencia CF con Peter Lim, porque refleja perfectamente esa mercantilización del fútbol moderno y, sobre todo, la pérdida de conexión entre el club y su afición.

    Habéis destacado muy acertadamente la importancia de las S.A.D., la gestión a distancia y la falta de inversión deportiva, que han provocado que un club histórico como el Valencia haya perdido competitividad y prestigio. Lo que habéis comentado sobre la desconexión social, porque al final un club no es solo una empresa, sino que también es parte de la vida de miles de personas que lo sienten como suyo.

    Como punto de interés, comentaría algo respecto a los efectos negativos que resultan en la afición, la cuál está dividida, y eso también forma parte del problema. Es un vínculo roto donde hay mucha frustración, mucha rabia y mucha resignación, porque temporada tras temporada parece que le seguimos comprando la pantomima a Peter Lim con la esperanza de que algo cambie, pero al final el resultado suele ser el mismo.La red social "X" muestra claramente a lo que me refiero , la incredulidad de gente que piensa que sentado en su sillón todo se va a solucionar.

    Quizás si de verdad se quisiera acabar con esta situación, haría falta ser más radicales en la protesta y dejar el estadio más vacío, para mandar un mensaje mucho más fuerte y claro. Porque mientras siga habiendo normalidad, él puede seguir haciendo lo mismo sin sentir una presión real.

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    1. se ha puesto como anonimo sin querer , soy Alex Lorenzo

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  11. Eloy Fernández Jiménez15 de abril de 2026 a las 9:54

    Yo jugué en el Valencia de pequeño y justo me pilló el cambio a Peter Lim y este tema me parece muy interesante.
    Antes de la llegada de Lim, ir al estadio era brutal, el valencia competía por todo y el equipo y la afición estaban muy unidos. Ahora esa unión está totalmente roto y es debido a que desde arriba hay una persona que no mira por nosotros, los aficionados, mira por su único objetivo que es monetario.
    Esto es en lo que se está convirtiendo el fútbol, en un deporte en el que lo único que importa es el dinero y ganar mas y mas, cuando todo es gracias a la gente que lo apoya que actualmente no tienen ni voz ni voto.

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  12. Como valencianista y abonada, este tema me toca bastante de cerca. La llegada de Peter Lim se presentó como una especie de solución para el club, pero con el tiempo se ha visto que la situación no ha mejorado como se esperaba.

    El cambio del Valencia en estos años ha sido bastante evidente. Antes era un equipo que competía en Europa y que transmitía una idea clara dentro y fuera del campo. Ahora, en cambio, cada temporada genera más dudas que ilusión, y muchas decisiones no parecen tener sentido desde el punto de vista deportivo. El club ha pasado a ser más un negocio que un equipo con identidad. Da la sensación de que no hay una línea a seguir, y eso acaba afectando al rendimiento del equipo.

    Pero más allá de eso, lo que más se nota es cómo ha cambiado la relación con la afición. Mestalla siempre ha sido un estadio muy implicado, con un ambiente muy especial, y ahora muchas veces parece que ese sentimiento no se tiene en cuenta. La gente sigue yendo y apoyando, pero no es lo mismo cuando sientes que el club ya no responde de la misma manera.

    Al final, todo esto hace que el Valencia haya perdido parte de lo que le hacía diferente. No es solo cuestión de resultados, sino de identidad, y eso es algo que cuesta mucho de recuperar una vez se pierde.

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  13. Como valencianista, es horrible ver la situación por la que está pasando el club. Habéis explicado a la perfección como la llegada de Peter Lim no ha aportado lo que en un principio se esperaba ya que ha traído más problemas que beneficios.

    Lo que habéis comentado de la “airbnbización” me parece una comparación perfecta y muy triste a la vez. El Valencia CF ha dejado de lado a la afición centrándose en el dinero y no en el sentimiento que tenemos hacia este gran club. Esto lo observamos en acciones como el cierre de la Curva Nord durante años por desacuerdos con la gestión que se estaba llevando a cabo.

    El deporte nació para unir, no para que se juegue con los sentimientos de miles de aficionados. No podemos dejar que el fútbol siga siendo un producto de consumo vacío, sin tener en cuenta a las personas.

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